Amaneció y el hombre seguía de pie, inmóvil, frente a la ventana. Afuera salio el sol, un ave negra canto parada sobre la cornisa, las golondrinas anunciaron la lluvia y hasta nevó; la tormenta estremeció el techo sobre su cabeza, la puerta se abrió de golpe, los objetos de bronce que adornaban la chimenea, cayeron inexplicablemente... El, inmóvil, esperaba una señal.
Odues Ateop

