lunes, 11 de agosto de 2008

La callejuela


El viento soplaba tan fuerte que para avanzar había que hacerlo a pequeños pasos, y muchos hasta lo hacían arañando los muros de la estrecha callejuela. Uno, sonriente y sin poder explicarse ser el único, venía en sentido contrario, muy raudo con la ayuda del viento.
Ya casi al final de la callejuela , ésta se bifurcaba: de un lado un muro infranqueable y del otro un barranco.
Odues Ateop

1 comentario:

Anónimo dijo...

该洗脚了哥们!